miércoles, 31 de octubre de 2012

Ciudad Rechoncha

Dos pequeños y rechonchos hombres rechoncheaban en la rechoncha calle de la rechoncha ciudad Metrochonchalis. Hablaban de rechoncherias tales como la bolsa rechoncha de valores, el nuevo estilo de la rechoncha estrella juvenil del momento, en realidad solo cosas que rechonchos podrían hablar. Mientras caminaban, al frente de sus ojos aparece un extranjero que no era rechoncho.

-QUE ATROZ!- exclamo el primero con voz de alarma (como de auto, una cosa así xD)
-HORRIBLE!- prosiguió su compañero al ver tal aberración a la naturaleza.

Debemos arreglar este problema- Rápidamente y sin preguntar los dos rechonchos tomaron al extranjero y lo llevaron a las autoridades, nunca antes habían sentido tanto asco por algo en su vida, era una persona no rechoncha... que mas uno podría pedir. Al llegar donde el rechoncho cuartel de policía lanzaron al extranjero a los pies de una rechoncha autoridad policial que atendía a las visitas.

-Exigimos una explicación- replicaron los rechonchos amigos
-Disculpe señor, en que lo puedo ayudar?- respondió pacientemente el rechoncho policía.
-Encontramos a este rebelde que no sigue as normas de la moral y las buenas costumbres, caminando por la calle sin ser rechoncho- dijo uno de los rechonchos con ímpetu, ahínco y vehemencia.

 El rechoncho policía revisó al extranjero con rechoncha cautela para evitar que se le pegara la antirrechonches hasta que se dio cuenta de algo.

-Este, señores, es el embajador del país Poto- dijo el rechoncho policía.
-El mismo- dijo el embajador- y por tratarme de tal mala forma declaro la guerra a esta ciudad rechoncha, pagaran por todo lo que han hecho!- dijo furioso.
-Por favor, no lo haga- dijo uno de los rechonchos en la sala -haremos lo que sea! pero no destruya nuestra rechonchosa ciudad!- clamó.
-Está bien- dijo el embajador poto- pero deben darme algo a cambio.
-Y que seria eso?- respondieron los dos amigos.
-SU RECHONCHIDAD!- gritó el embajador. -NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- gritaron los rechonchos.

En ese momento el embajador poto lanzó un peo mágico al aire y los dos amigos rechonchos ya no lo eran más. Y desde ese momento los dos amigos nunca mas salieron de sus casas tratando de recuperar su renchonchidad, pero nunca lo lograron.

 MORALEJA!: nunca te metas con el embajador poto!

 FIN